viernes, 28 de febrero de 2014

JAMÁS RENUNCIES A TUS SUEÑOS (AMANDA PIERCE)


Recuerdo con nostalgia mi último día del colegio. Ese año terminaba 2ºESO e iría, junto a mis compañeros de clase, al Instituto a continuar nuestros estudios de Secundaria y posteriormente Bachillerato. Ese día se celebró la fiesta de fin de curso y el AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) nos regaló a cada alumno/a de mi clase una mochila vaquera junto a un diploma con este poema de Amanda Pierce. Cuando lo leímos, ninguno entendió su significado, pero tanto nuestros padres como profesores nos dijeron que lo comprenderíamos más adelante. Al paso de los años, mirando cosas del colegio, me lo reencontré. Ese año no estaba muy animada personalmente y al leerlo, una sonrisa apareció en mis labios. Desde entonces se convirtió en uno de mis poemas favoritos. Lo coloqué en la pared de mi habitación y siempre que estoy un poco baja de ánimo o necesito una motivación extra, lo leo y me impulsa a seguir luchando y mirar hacia adelante. Así que me gustaría compartirlo aquí con todos/as vosotros/as. ¡Espero que os guste y ayude tanto como a mí! J

Sé que vas
a lograrlo…
Tal vez te lleve tiempo
y duro esfuerzo.
Tal vez te sientas frustrado/a
y a veces quieras
darte por vencido/a.
Es posible que llegues
a dudar de que en verdad
valga la pena.
Pero tengo confianza
en ti.
Sé que vas a lograrlo,
si te esfuerzas.

lunes, 17 de febrero de 2014

EL ÍNDICE DE OBESIDAD INFANTIL Y JUVENIL DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA ES CADA VEZ MAYOR

Varios estudios e investigaciones han demostrado que la obesidad infantil y juvenil es uno de los problemas de salud (no de estética) más graves de este siglo y como gradualmente afectará de forma progresiva en muchos países. Dentro de la Unión Europea, España es uno de los países donde hay una mayor tasa de obesidad y sobrepeso infantil, sumando un total de 13’9% en obesidad y 26’3% en sobrepeso. Durante los últimos veinte años se ha observado como la prevalencia ha incrementado, siendo la tendencia ligeramente mayor en los hombres (15’6%) que en las mujeres (12%), y que 4 de cada 10 niños, adolescentes y jóvenes adultos españoles entre 2 y 24 años son los que presentan un peso superior al recomendable.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) define el término de obesidad como: “acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”.
Otra definición para este concepto sería: “trastorno de alimentación/alimentario que consiste en un exceso de grasa corporal que se ve acompañada por un incremento de peso”. Básicamente, esto se produce cuando una persona come más calorías que las que su cuerpo llega a quemar.
El Doctor Víctor Saavedra (presidente de la Sociedad Chilena de Obesidad) manifiesta que cuando la cantidad de grasa en las mujeres supera el 33% de su peso total, se trata de obesidad; si es mayor que el 25%, sería sobrepeso. En los hombres si la cantidad de grasa corporal es superior al 25% es obesidad; mientras que el 20% se trataría de sobrepeso.

I. Polanco (Profesora Titular de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid) en el año 2001 expone que la prevención de la obesidad infantil y juvenil debería considerarse prioritaria y que el mejor tratamiento para dicho problema de salud es hacer su prevención desde la infancia. La prevención y la educación deberían trabajar conjuntamente en los ámbitos escolar y familiar, enseñando a los niños/adolescentes y a sus familias unos hábitos alimenticios adecuados y saludables, además de fomentar un aumento de la actividad física. Algunas de estas estrategias preventivas serían:
·      Elaborar programas de actividad física y de prevención a la obesidad.
·   Fomentar la actividad deportiva ya que reducirá la pasividad o inactividad. El ejercicio físico ayudará a mantener el peso ideal, pero también es importante buscar aquel que no interfiera en el crecimiento del individuo. Por ejemplo: natación. Para ello el centro escolar debería promocionar y ofertar actividades extraescolares deportivas no competitivas y seguras.
·   Mejorar la dieta aumentando el uso de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescados, disminuyendo el consumo de grasas saturadas y azúcares refinados.
·      Las piezas de fruta del postre no deben ser sustituidas por helados, yogures de sabores o zumos envasados.
·      No comer frecuentemente comida precocinada o prefabricada.
·   Controlar el tipo de comida y evitar prohibiciones absolutas de algunos alimentos. Para ello sería interesante que restringieran o eliminasen en los centros educativos las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas de baja calidad nutricional.
·      Promocionar el desayuno como una comida principal con la familia ya que propiciará la comunicación, intercambio de información y la relación entre los miembros.
·      Para la hora de los almuerzos y meriendas, acostumbrarles a un bocadillo casero con pan de panadería o supermercado (no bollería o pan de sándwich).

En mi opinión, el índice de obesidad infantil y juvenil de la población española es cada vez mayor y va a ir acrecentando al paso de los años. No obstante, si se dispone de unas pautas preventivas y un asesoramiento psicológico y médico, es muy posible que este índice descienda poco a poco. Desde mi punto de vista psicológico y psicopedagógico, aquí expongo mi asesoramiento con las siguientes recomendaciones:
·      Para potenciar la actividad física y la práctica de deportes:
o  Prescindir del ascensor y subir-bajar las escaleras salvo en momentos puntuales como por ejemplo llevar bolsas pesadas de la compra.
o   Aumentar las actividades al aire libre en el campo o en el parque (bicicleta, andar, ciclismo, patinaje, volar una cometa, jugar a la pelota, saltar a la comba/goma).
ANOTACIÓN: si los niños aún son pequeños y no tienen actividades extraescolares deportivas, entrega de trabajos, tareas escolares y exámenes pendientes para estudiar para el día siguiente, sería recomendable llevarlo a jugar un rato al parque o a los columpios al salir por la tarde del colegio (entre una hora- hora y media).
o Preferiblemente no utilizar el coche o el transporte público para ir a la escuela/instituto e ir andando o en bicicleta.
o   Apuntarse a un gimnasio, así como a actividades extraescolares que estimulen tanto su actividad física como la cooperación. Si además es un deporte de equipo, sería doblemente eficaz ya que le ayudará a fortalecer la cohesión intragrupal y a fomentar las relaciones interpersonales con sus iguales.
o Presentar alternativas al ordenador, televisión, IPAD/tablet, entre otras similares para evitar el sedentarismo.
o  Programar excursiones familiares para los fines de semana o próximas vacaciones escolares (rutas para hacer senderismo, camping). En caso de que no sea posible y le guste el campo, apuntarle a un grupo Scouts.
·    Dar ejemplo desde el núcleo familiar para propiciar una alimentación adecuada, educando unos hábitos alimentarios saludables para todos e ir introduciendo estas modificaciones y cambios de hábitos paulatinamente. Así pues, conviene tener una dieta equilibrada, variada y no muy estricta (sin forzar al individuo). Para ello, habría que establecer un programa alimentario que incluya todo tipo de alimentos, siguiendo siempre la pirámide de alimentos:
o  Verdura: tomates, vegetales y ensaladas (al menos una diaria) y frutas (al menos 3 piezas diarias).
o  Huevos, carne y pescado (preferencia a este último y no abusar de las carnes rojas): 3-4 raciones/semana.
o  Legumbres (varias veces a la semana).
o  Leche, quesos y productos lácteos: 2-4 raciones/día.
o  Preferencia por el pan, arroz y pasta integrales y cereales con hierro y fibra (sensación de saciedad e ir al baño con regularidad).
o  Beber mucha agua (cantidad diaria recomendable: 1’5L/ 6-8 vasos).
o  Ocasionalmente permitir “caprichos”: chucherías, frutos secos, pásteles y alimentos de bollería industrial a base grasas e hidratos con azúcares, bebidas azucaradas (Coca-Cola, Fanta), helados.

·      Para evitar picotear entre horas, establecer unos horarios fijos y regulares de comidas. Sí ocurre en un momento puntual, comer una pieza de fruta (manzana con piel) o una verdura cruda (zanahoria). También es recomendable beber mucha agua entre horas ya que así se tiene la sensación de hinchazón y la saciedad disminuirá.
·      Conviene hacer las 5 comidas del día: desayuno (muy completo), almuerzo, comida, merienda y cena. Dichas comidas tienen que ser 3 regulares y 2 ligeras.
MUY IMPORTANTE: ¡No saltarse ninguna comida!
·      Utilizar productos lácteos desnatados (adolescentes) o semidesnatados (a partir de los 5 años). Es recomendable no dar alimentos y productos desnatados a los más pequeños ya que están en la etapa del crecimiento y necesitan el calcio que contiene la leche para fortalecer sus huesos para el día de mañana.
·      Cocinar a la plancha con un poco de aceite de oliva los alimentos proteicos (huevos, carnes y pescados) y las verduras preferiblemente hervidas al vapor.
·      No ir regularmente a restaurantes de comida rápida (McDonald’s, Burger King, KFC, Telepizza), como también reducir en casa este tipo de comida y los alimentos con abundante aceite.
·      Fomentar la higiene bucodental (uso de flúor, cepillarse los dientes tras cada comida, visitar periódicamente cada X tiempo al dentista/odontólogo).
·      Hablar con el profesor tutor o los profesores del niño/adolescente en caso de que haya bajado su rendimiento escolar, no tenga motivación para el estudio o unas técnicas de estudio afianzadas. En caso de que suceda alguna/s de las tres posibilidades, que uno de los progenitores ayude al individuo con sus tareas escolares o bien buscar un profesor de repaso o refuerzo educativo y en caso de que sea necesario, contar con la colaboración de un profesional del campo de la psicología.
·      Si no le gusta comer, enseñarle a disfrutar de la comida. A veces la aversión puede ser debida a varias causas: aburrimiento (juega con la comida), apatía (no le apetece comer porque no tiene hambre. No forzarlo en esos casos) o porque teme a engordar sin estar obeso. En este último caso puede ser por dos motivos: llamada de atención hacia sus familiares/amistades o el inicio de una enfermedad grave (anorexia, bulimia, vigorexia). Comprobar sí esta causa esconde alguna situación desencadenante: baja autoestima, medios de comunicación/publicidad/famosos idolatrados o por comentarios externos (compañeros o pareja afectiva) y si además, añade la conducta de provocarse el vómito tras la comida de poca/normal cantidad (anorexia) o excesiva cantidad (bulimia. Íntimamente relacionada con los niveles de ansiedad) o en vez de vomitarla, realiza inmediatamente después de comer, ejercicio compulsivamente (vigorexia). En estos casos, llevarlo/a urgentemente al psicólogo.
·   Intervención, asesoramiento y terapia psicológica tanto a nivel individual como familiar. El especialista le ayudará a/en: incrementar su nivel de estudio y rendimiento escolar (técnicas de estudio y motivación); aumentar su autoestima y autoconcepto; reducir y eliminar la ansiedad. Cuando la ansiedad le genera un aumento de ingesta de bebidas o alimentos, es recomendable también enseñarle unas técnicas de autocontrol; programas de habilidades sociales e inteligencia emocional para mejorar sus relaciones con sus iguales y a no depender tanto a nivel emocional (amistad o pareja afectiva) como a nivel familiar (apego).
- Hacer un seguimiento y una terapia de especialidad clínica en caso de que el sujeto tenga alguna de las enfermedades graves citadas anteriormente. En caso de que se prolongue en el tiempo, buscar ayuda de un psiquiatra y un centro de rehabilitación/hospital.
- Este especialista debe trabajar conjuntamente con el nutricionista/médico de cabecera/pediatra, estando siempre de acuerdo con los hábitos alimentarios marcados al individuo. Tanto estos expertos como el adulto (progenitor, familiar o tutor) deben fijar los objetivos junto al niño; establecer unos horarios regulares de comidas; realizar un seguimiento pautado, regular y visual no muy complicado; comprobar que el sujeto no pase hambre y pactar las modificaciones a considerar. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

MI HIJO PEGA E INSULTA ¿QUÉ PUEDO HACER?

Izard define la ira como una respuesta emocional primaria que se presenta cuando un organismo se ve bloqueado en la consecución de una meta o en la satisfacción de una necesidad. Algunos sinónimos de dicha emoción serían: enfado, enojo, rabia…

La ira es considerada como una emoción primaria universal y generalmente negativa, y como en todas ellas, si se produce en una pequeña cantidad, puede resultar efectiva y adaptativa para el organismo. A nivel educativo se puede traducir como una competición “sana” por mejorar en su rendimiento académico como también en su motivación a seguir estudiando para sacar las mejores calificaciones de la clase o comparando las suyas de anteriores evaluaciones del curso escolar; en cambio, el problema surge cuando esta emoción ocurre en exceso ya que puede llegar a interferir en la vida del estudiante, así como en la gente que le rodea. Cuando ésta interfiere, le ocasiona un sentimiento displacentero ya que no le produce bienestar ni se siente cómodo cuando la experimenta de forma excesiva.
Del mismo modo que le ocurre al miedo, también se trata de una emoción intensa y pasional, incluso puede llegar a ser intencionada y peligrosa puesto que puede dañar a su entorno (un objeto inanimado) como a otra persona (incluyéndose a sí mismo). Se puede generar a través de reacciones derivadas del odio, los celos, la envidia, la competición y la violencia (verbal y física). En casos extremos, se puede producir una pérdida de control (física como psicológica) y en contra de la voluntad del sujeto.
 
Cuando un niño o adolescente experimenta este tipo de emoción de forma recurrente y responde mediante una conducta agresiva, es debido a que es su método de reacción ante un problema o conflicto concreto. Habitualmente dichos conflictos suelen darse en dos ámbitos: en el escolar y en el familiar.
·  ÁMBITO ESCOLAR: pegar a otros niños porque éstos se han metido con él o verbalmente (insultos o motes/frases molestas) o físicamente (a modo de defensa ya que le han pegado a él primero), problemas de comunicación o ausencia del lenguaje oral (manifestando así sus emociones. También puede darse el caso de que este es su modo de comunicación e interacción con el adulto al no presentar lenguaje hablado), problemas de relaciones sociales tanto con sus compañeros de aula como de otras clases, incumplimiento de la normativa escolar, otras situaciones puntuales externas.
·   ÁMBITO FAMILIAR: pegar a otros miembros de la familia generalmente más “débiles” y pequeños que él, problemas de relación y comunicación con los adultos, incumplimiento de las normas de casa, si han sido castigados por esa conducta inadecuada (rabieta) o porque no se ha salido con la suya al no obtener lo que quería (sentimientos de frustración).

Esta emoción puede producir varios síntomas: dolor de cabeza (el más habitual), aumento de los niveles de estrés y ansiedad, subida de la tensión (hipertensión), problemas a la hora de dormir (insomnio), mala digestión, depresión, problemas respiratorios, glaucoma, problemas gastrointestinales, estreñimiento o diarrea e infarto.
El Doctor Robert Nicholson (médico de la Universidad de Saint Louis, Missouri) publicó en la revista médica “Headache” una serie de pautas que podemos realizar para combatir el enfado, ayudándonos así, a sufrir un número menor de dolores de cabeza. 
Dichas pautas son:
·  REALIZAR TRES INSPIRACIONES PROFUNDAS. Cuando estamos enfadados, nuestro cuerpo se vuelve tenso y al hacer este simple ejercicio de respiración, nos ayudará a disminuir la tensión y facilitará a que nos vayamos calmando poco a poco.
·  ENTENDER POR QUÉ ESTAMOS ENFADADOS. Buscar aquellas situaciones, personas o eventos que nos despiertan esta emoción, para poder reconocerlas después y poder evitarlos de una forma más fácil en el futuro (anticipación de conducta).
·  EXPRESÉMONOS. Asegurarse previamente que no haremos más daño y que las consecuencias tras la acción no serán peores. Expongamos a los demás cómo nos sentimos, de forma tranquila y comunicativa. Antes de tomar una decisión, si vemos que este enfado puede hacer peligrar nuestra relación de pareja, una amistad, un puesto de trabajo…, es preferible hablar anteriormente con un amigo de confianza que con la persona en cuestión.
·      CAMBIEMOS DE ENTORNO. Dar un paseo durante 5-10 minutos y tomar un poco de aire fresco (se puede combinar con la primera pauta), poner la radio en el coche cuando estemos en un atasco de tráfico y cantar la canción que esté sonando o poner un CD de música que nos guste… Estas técnicas nos ayudarán a salir del ambiente que nos ha enervado.
ANOTACIÓN IMPORTANTE: llamar por teléfono a un amigo de confianza o familiar para contarle lo ocurrido no es una buena elección ya que al ser tan reciente, estaremos aún en caliente por esa situación y no veremos las cosas con claridad y desde otra perspectiva, por mucho que quiera ayudarnos el interlocutor desde el otro lado de la línea. Además, con esta llamada no estamos evadiendo de la situación, sino adentrarnos más en ella y produciendo más enojo en nuestro interior. Si esto se hace, esperar un tiempo antes de realizar la llamada.
·      MIREMOS LAS COSAS DESDE OTRA PERSPECTIVA Y PUNTO DE VISTA. Hay que ser conscientes de que ni todo es tan blanco ni tan negro como parece, sino que podría ser algún gris intermedio. Si nos fijamos bien, hay una gran variedad y abanico de grises, no sólo uno.
·      RECONOZCAMOS QUE LA VIDA A VECES NO ES JUSTA y que en ciertas ocasiones, quienes nos hacen enfadar no tienen razón.
·  DEJEMOS IR LAS COSAS QUE ESTÁN FUERA DE NUESTRO CONTROL. Sólo podemos cambiarnos a nosotros mismos y las respuestas frente a los demás, no lo que los otros nos hagan a nosotros. Por mucho que queramos, no podemos meternos en la mente de la otra persona y saber que piensa. No todos actuamos ni pensamos de la misma forma ante una determinada situación. Enfadarse no solucionará el problema y al final hará que nos sintamos peor.
·    Y por último, PERDONEMOS. A pesar que esta sea la estrategia más difícil, es sin duda la más efectiva.

Para finalizar, aquí propongo mis orientaciones de lo que se puede hacer en estos casos. Hay que ser realistas y conscientes de que el cambio de esta conducta no será rápido, pero poco a poco y con constancia, podemos ir evitándola o al menos reducirla en la medida de lo posible. También es importante reforzar siempre aquellas conductas positivas y favorables para el individuo y su entorno porque así él/ella entenderá que deberá realizar más aquella conducta que mayor aprobación tiene y deberá eliminar en la que se le castiga. A veces esta conducta agresiva la hacen como una llamada de atención hacia el adulto ya que piensan que así es cuando se les hace caso o escucha; por eso es importante también reforzar aquellas que sean positivas y así la negativa se hará en menor probabilidad hasta extinguirse. Las orientaciones propuestas son las siguientes:
·    OBSERVACIÓN O IMITACIÓN: los niños suelen ser muy observadores y se fijan mucho sobre el medio que les rodea. Generalmente suelen aprender mediante la observación o imitación de sus familiares ya que son las personas que están más próximas a su entorno y las que más influencia y peso tienen. Por tanto, es recomendable no hacerles este tipo de conductas ni a otros delante de ellos. Por ejemplo, darle una palmada en el culo.
·  ESTABLECER EL PRINCIPIO CONDUCTISTA DE ACCIÓN-REACCIÓN: ante un determinado acto, el niño/adolescente siempre obtendrá una determinada consecuencia. Los dos progenitores deben estar de acuerdo y no ceder cuando éste haga cualquier chantaje emocional, promesas o mayor alteración por su parte. El individuo debe saber que cuando se porte bien, su conducta será reforzada mediante consecuencias positivas y asertivas como elogios, caricias, besos, sonrisas, reconocimiento individual positivo, comentarios favorables, felicitaciones, abrazos y alabanzas/reconocimientos verbales. En caso de que se porte mal, ante todo no hay que actuar con indiferencia como si no hubiera ocurrido nada (a no ser que se trate de una simple rabieta con gritos o patalear en el suelo. En ese caso la indiferencia sí que es un buen método ya que se trata de una clásica llamada de atención). Para esta conducta negativa se pueden poner en práctica los siguientes procedimientos operantes (en especial para la población de Educación Infantil y Primaria):
o  Tiempo fuera: siempre que emita la conducta inadecuada, se retira físicamente al sujeto de una situación reforzante positiva (aproximadamente durante unos 5-10 minutos ya que si no resultaría ser contraproducente). Mientras el niño esté castigado, se debe evitar que reciba algún tipo de atención o refuerzo por parte de otros niños o adultos.
o  Coste de respuesta: de forma inmediata, al sujeto se le quita un reforzador positivo tras emitir una conducta inadecuada. La retirada puede ser temporal o totalmente.
Dentro de este procedimiento, hay una serie de técnicas que pueden aplicarse para la modificación de la conducta agresiva. Estas técnicas son:
§  Sistema de Economía de Fichas: previamente el individuo especificará la/s conducta/s que desea cambiar y el premio final. Cada vez que realice la conducta deseada, se le entregará un punto y al llegar a una determinada cantidad de los mismos, se canjearán por dicho premio. Por lo contrario, si la conducta es inadecuada, se le retirará uno de los puntos positivos obtenidos, pero nunca se llegará a puntuaciones negativas. En caso de que esa semana no haya alcanzado los puntos, puede acumularlos para canjearlos a la siguiente. Así se le motivará a que quiera continuar. Es aconsejable cambiar los premios cada X tiempo para evitar que el niño se aburra del mismo o caiga en la rutina. Poco a poco la entrega del premio se hará cada vez más prolongada en el tiempo y se hará intermitente. Hasta que finalmente ya no habrá reforzador positivo/premio canjeable, sino que será un “reforzador natural”.
ANOTACIÓN IMPORTANTE: en caso de que el niño presente algún tipo de discapacidad o de Necesidad Educativa Especial, es recomendable que el reforzador positivo/premio canjeable sea entregado más próximo en el tiempo o con menor número de puntos a final de la semana.

§  Contrato de contingencias: el sujeto firma dicho contrato, comprometiéndose que va a modificar su conducta. Se debe indicar que conducta/s deberá realizar ante una situación donde haya un conflicto y será observado por un adulto (maestro o progenitor). Por otro lado, también deberá señalarse que coste obtendrá en el caso de que se produjera la conducta agresiva. Así pues, según el tipo de conducta realizada, se establecerá un determinado reforzador. El terapeuta deberá revisarlo regularmente para comprobar si la conducta mejora o por lo contrario, empeora.

En mi opinión de las dos técnicas presentadas, recomiendo para la población infantil el Sistema de Economía de Fichas ya que es un modelo más simple y visual para estos sujetos. En caso de que sea un adolescente el que tenga que modificar su conducta, aunque se pueden emplear las dos técnicas, será más idóneo el Contrato de Contingencias porque su nivel de razonamiento es mayor, así como el desarrollo del pensamiento es más racional y abstracto que el de un niño.
·      PREDICCIÓN DE LA CONDUCTA: predecir y anticipar la conducta antes de que esta suceda: “a ver si hoy te portas muy bien en el cole y no pegas a otros nenes/as”.
·      APRENDER A CONTROLAR LA IRA mediante:
o  Ejercicios de autocontrol: aprenderá a calmarse ante una provocación externa. Por ejemplo: antes de actuar, respirar profundamente y soltar el aire poco a poco, mientras cuenta mentalmente hasta 10 muy despacio.
o  Ejercicios de relajación, respiración y meditación. Si es posible, apuntarlo a judo o yoga. Asimismo a alguna actividad deportiva de equipo que requiera ejercicio físico (futbol, baloncesto, rugby) ya que en ella canalizará y descargará su energía y conducta agresiva.
o  Ejercicios artísticos y relajantes: música (tocar un instrumento o escuchar música clásica), dibujo (pintar, moldear con arcilla o plastilina), taller de lectura y escritura, hacer pasatiempos (sopas de letras, crucigramas, sudokus).
o  Empleo del sentido del humor cuando se metan con él/ella.
· ENTRENAMIENTO DE UN PROGRAMA DE HABILIDADES SOCIALES Y DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL: mejorará en sus relaciones sociales con sus compañeros así como con los adultos; será más asertivo (defenderá sus ideas/opiniones y expresará sus emociones sin tener que llegar a ser agresivo); aprenderá a empatizar (ponerse en la piel de otra persona); importancia de trabajar cooperativamente en grupo y compartirá sus cosas con otra persona sin exaltarse.
·      INTERVENCIÓN, AYUDA Y TERAPIA PSICOLÓGICA INDIVIDUAL Y FAMILIAR: el especialista le ayudará a/en: aumentar su autoestima y autoconcepto porque probablemente ambas sean bajas; promover y descubrir sus capacidades, habilidades y sus puntos fuertes; desarrollo de los ejercicios de autocontrol y de relajación; educar las emociones a través de la inteligencia emocional; entrenamiento de Habilidades Sociales y revisarle con regularidad las técnicas operantes citadas anteriormente (Sistema Economía de Fichas o Contrato de Contingencias).

martes, 4 de febrero de 2014

ESTRÉS EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Aunque parecen sinónimos, cabría hacer distinción entre estrés y ansiedad.

La definición de estrés según la OMS (Organización Mundial de la Salud) es “conjunto de reacciones fisiológicas que preparan el organismo para la acción”. Es decir, ante una determinada demanda del entorno del individuo, éste realizará un conjunto de procesos fisiológicos y psicológicos que lo prepararán para poder actuar en consecuencia y responder a dicha demanda. En caso de que esta respuesta resulte exagerada o insuficiente, a la persona le generará angustia, nervios y agobio, experimentando así varios síntomas y trastornos psicológicos (como podría ser la ansiedad, depresión e incluso ira).

La ansiedad por su parte, además de ser una respuesta emocional al estrés, puede ser una reacción emocional de alerta ante una amenaza que puede originarse sin agentes estresantes (internos y externos) y que variará en relación al estímulo que se haya producido. Suele venir acompañada de sentimientos de inquietud, recelo, miedo y nerviosismo. Regularmente está relacionada a las preocupaciones excesivas y reiterativas, llegando a ser obsesivas.

Así pues, el estrés puede producir ansiedad; no obstante, el individuo que padece ansiedad no necesariamente tiene que padecer estrés.

Las emociones son unos estados afectivos muy intensos, pero no suelen ser muy duraderas. Su principal función sería una vez identificada dicha emoción, responder ante una determinada situación. Se pueden categorizar en varias clasificaciones, siendo una de ellas la que distingue entre emociones positivas y negativas. Las positivas son aquellas que son saludables para el organismo, como lo serían la alegría, la esperanza o la sorpresa y las negativas son las que producen insatisfacción al individuo, como serían la tristeza, el miedo, los celos o la ira. Aunque la clasificación distingue entre positivas y negativas cabría añadir que eso no significa que sean buenas y malas ya que ambas siempre tienen una función adaptativa. El problema surge cuando estas emociones aparecen en situaciones inadecuadas o reiterativas en exceso. El estrés, al igual que le pasa al miedo, es una emoción por lo general negativa. Un poco de estrés siempre es positivo, útil y adaptativo para el alumno ya que le ayudará en su motivación y en su rendimiento académico, pero si se da de forma excesiva, puede llegar a interferir en su vida y producir el caso contrario. La siguiente gráfica, en forma de “U” invertida, refleja lo citado anteriormente:


La causa del estrés negativo (también llamado distress) es cualquier situación que requiera una nueva adaptación o un cambio, tanto positivo como negativo.

Por un lado, aquí propongo algunas pautas de cómo puede ayudar a su hijo en caso de que se sintiera estresado:
·  Tolerancia y enseñarles a serlo ante personas o situaciones que les causen frustración.
·   Elegir aquellas actividades que sean más adecuadas para la personalidad del niño y que al participar en ellas le hagan sentir feliz y contento.
·   Descubrir si se siente cómodo en la escuela (hablar con él/ella y contrastar con sus profesores).
·   Ayudarle a que sea más abierto, comunicativo y expresivo respecto a sus emociones, sentimientos, preocupaciones, miedos/temores e inquietudes. 
·    Enseñarle a ser más asertivos (saber decir que no en determinadas situaciones) y que sepa pedir ayuda cuando la necesite.
·   Estar siempre cerca de ellos, hablando con un tono tranquilo, empleando la escucha activa sin criticar y empatizando con sus problemas e inquietudes.
·    Ayudarles a buscar una solución a sus problemas y a aumentar su autoestima en caso de que ésta sea baja.
·    También comprobar lo que ven en la televisión, videojuegos a los que juegan, realicen sus tareas escolares y tengan unos hábitos alimenticios correctos y saludables.
·  Estar pendiente de cualquier signo de estrés que muestre el niño y ayudarle si lo necesita, pero si estos signos no desaparecen en un tiempo prolongado de tiempo o no han disminuido, buscar ayuda profesional de un psicólogo para una terapia individual o una grupal junto a un grupo de personas con la misma temática. Esta terapia se centrará en administrarle una serie de herramientas para poder controlar las situaciones en las que se pueda producir estrés; iniciarle con un programa de Inteligencia Emocional (haciendo hincapié en empatía y asertividad) y de Entrenamiento de Habilidades Sociales, así como otro programa para aumentar tanto su autoestima como su autoconcepto; enseñarle técnicas de autocontrol y relajación.

Por otro lado, aquí adjunto algunos consejos para que el niño aprenda a controlar el estrés:
·    Hablar de lo que le sucede y compartir sus problemas o inquietudes con sus padres, otros familiares, amistades o con alguien en quien le resulte cómodo confiar.
También sería interesante que cuando esté sufriendo un ataque de estés, anote en un cuaderno o diario personal todas sus preocupaciones, inquietudes, ideas, emociones y pensamientos que en ese momento se le estén pasando por la cabeza ya que escribiéndolo le disminuirá poco a poco el estrés inicial y también le servirá para canalizar el estrés y conocerse más a sí mismo.
·      Usar técnicas de relajación y visualización: música suave y tranquila (música clásica o instrumental), un baño relajante de agua caliente con sales o geles de frutas, hacer meditación y yoga infantil, hacer ejercicios de imaginación con los ojos cerrados (por ejemplo, imaginar que están tumbados en una playa).
·      Tener un rato para estar un tiempo solo y disfrutando de aquellas actividades que le gusten y le hagan sentirse relajado y tranquilo. Por ejemplo: leer, pintar, tocar un instrumento, cantar, bailar, escribir, hacer manualidades, jugar con los bloques de construcción, coser, macramé, diseñar pulseras, escuchar música, salir a dar una vuelta con los amigos
·  Canalización de la energía: apuntarse a alguna actividad extraescolar física y deportiva o a un gimnasio.
·    Establecer metas y objetivos (siempre realistas) y que los lleve a cabo de la mejor forma posible hasta donde llegue (lo importante es el esfuerzo invertido, no el resultado obtenido). Decirle que no es posible que todo lo haga bien y que cada uno tiene unas determinadas competencias y cualidades, compartidas o no con otro miembro de la familia o amigo.
·     Aprender a quererse y respetarse, tanto a sí mismo como a los demás. Le ayudará a aumentar su autoconcepto y su autoestima.
·      Prepararse un vaso de leche caliente o infusión relajante antes de irse a dormir y tratar de evitar cafés, tés, bebidas con cafeína y azúcar (Coca-Cola, Red Bull) o cualquier bebida/comida que pueda alterar su sistema nervioso. En caso de que sea un adolescente fumador, sería recomendable que evitase en la medida de lo posible el consumo del tabaco.