lunes, 15 de enero de 2018

EL MUNDO EN PAÑALES (6. TÚ Y YO)

En el sexto y último capítulo (Tú y yo), vemos la evolución en el desarrollo afectivo y social en los bebés. 

Al comienzo del capítulo, compara a dos bebés de unos meses de diferencia, en su percepción del miedo a los extraños y el reconocimiento de rostros familiares de los que no lo son. También visualizamos el apego con alguno de los progenitores, teniéndole siempre como un modelo de referencia de seguridad.

· Desde nuestro nacimiento, los seres humanos establecemos relaciones con otras personas, compartiendo con ellas una serie de vínculos emocionales, así como amistades. Aprender a relacionarse forma parte del desarrollo humano.
· A los 3 meses de edad, un bebé parece compartir las diversiones de la familia, aunque aún le falta para comprender las emociones de los demás. Se siente como una persona, pero aun no sabe que lo es. No se reconocen en el espejo, pero si la imagen que refleja de su madre.
· A los 5 meses se sienten felices en brazos de extraños, pero su actitud amistosa se trata de una simple ilusión ya que aun no sabe distinguir entre familiar y extraño. La expresión facial es más importante que su identidad, captando su atención cualquier cara sonriente.
· A los 12 meses de edad, ya pueden reconocer entre la gente familiar y la desconocida. Han desarrollado fuertes vínculos con la gente que se relaciona y son constantes en su vida. Sí se separa de su madre, los desconocidos son seres terroríficos (comienzo de la etapa del apego). Ve a las personas como individuos. A partir de ese momento podrá comenzar a establecer relaciones personales genuinas.
· Por otra parte, a los 11 meses descubren que su comportamiento puede provocar intensas reacciones por parte de su madre. Aun no sabe que hay cosas que no debe hacer ya que no sabe distinguir el bien del mal, pero observa que su visión del mundo no es la misma que la de su madre.
· Al primer año alcanza uno de los puntos clave de su desarrollo social: comienza a comprender cómo se relacionan los demás y reacciona positivamente al verse en el espejo y se reconoce en él (contemplándose a sí mismo). Disfruta haciendo diferentes gestos y comparándose a sí mismo con su otro yo del espejo. A esa misma edad, tienen su primera toma de contacto con otros bebés de edades similares, pero no saben relacionarse aun con ellos, necesitando el apoyo de seguridad de sus padres ya que si no se sienten perdidos.
· A los 18 meses de edad su mayor interés es jugar con sus juguetes que relacionarse o interactuar con otro bebé que haya en la misma habitación. Aun así, están pendientes del otro en todo momento, copiando sus juegos cuidadosamente, siendo la imitación la mejor forma de fortalecer su amistad. Este proceso conducirá a un desarrollo favorable del aprendizaje observacional.
· A los 19 meses les fascina contemplarse en vídeo, reconociendo su propia imagen en él, incluso se pone un nombre para poder distinguirse al de sus padres. Teniendo así en su mente dos imágenes diferentes de sí mismos: la que está visionando en el vídeo y la real. 
  A la misma edad, aparecen las rabietas. Éstas son un signo inequívoco que se están convirtiendo en humanos, conociendo su propia mente y tratando de tomar sus propias decisiones.
· Antes de los dos años de edad, las emociones estaban fuera de su control, siendo simples respuestas incondicionadas a los estímulos externos, pero a partir de los dos años esto cambia ya que será capaz de fabricar emociones con las que sabe que conseguirá lo que quiere. 
   También comienzan a desarrollar la capacidad de la empatía con otra persona con la que establece un vínculo afectivo próximo y se pregunta qué puede hacer para que ésta se sienta mejor. Mediante el juego, comienza a comprender el mundo de las personas, fascinándole las relaciones existentes y las reglas que las gobiernan. Por ejemplo: jugar a las familias con sus muñecos le permite comprender el mundo adulto entre los premios y los castigos, imitando conductas que ve de sus padres (dar leche del pecho a un peluche como si fuera su hermano)...
· A los 3 años ya poseen casi todas las herramientas básicas para entablar una amistad con alguien que no conocen y tiene una edad similar, contándose lo que piensan y entienden parte de los sentimientos de la otra persona. Originando así una amistad más espontanea y menos afectada de las que establecerán posteriormente en la vida adulta.

El enlace para  visionar este capítulo es el siguiente: 


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