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domingo, 8 de abril de 2018

DINÁMICAS GRUPALES QUINCENALES PARA ADOLESCENTES: LA VOZ ADOLESCENTE. PORQUÉ LA ESTRELLA, ERES TÚ


En estas dinámicas grupales nos reunimos una hora cada quince días hablando todos sobre un tema propuesto por la moderadora (en este caso, yo). En ellas, les ayudará a nivel social, a desarrollar habilidades sociales (empatía, asertividad, escucha activa y respeto en el turno de palabra) y a abrirse más a desconocidos de la misma edad. A nivel personal les dará mayor seguridad en sí mismos lo que mejorará su autoestima, algo especialmente importante a esta edad. Mejorarán su propio razonamiento y les enriquecerá conocer diferentes puntos de vista lo que les dará mayor flexibilidad mental y tolerancia. Asimismo, les beneficiará en su crecimiento, desarrollo y transición de la pubertad hacia la adolescencia de un modo dinámico y ameno.

¿EDAD? 12-16 años (1º a 4º ESO). ¿CUÁNDO? Dos lunes al mes de 17:30-18:30. ¿PRECIO? 20€/mes. ¿DÓNDE? En CRÉATE.

Si estás interesado/a en participar o quieres saber más sobre la misma, ponte en contacto conmigo y te informo. ¡No te pierdas esta bonita iniciativa! J

martes, 20 de diciembre de 2016

LA IMPORTANCIA QUE TIENE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN EL DESARROLLO DE LA INFANCIA


En nuestra vida diaria, la influencia de nuestras emociones tiene una gran importancia. A medida que vamos creciendo y evolucionando, nuestro entorno y nuestra personalidad también lo harán. Debemos aprender que las cosas cambian y que hemos de adaptarnos a esos cambios. Éstos pueden originar miedo y el miedo en la mayoría de los casos nos limita y bloquea por lo que hemos de saber controlarlo.
Por ello, es muy importante conocer las emociones que sentimos para poder identificarlas, tanto las nuestras como las de los demás, lo que nos facilitará desarrollar nuestra empatía.
Paul Ekman (1972) determinó las emociones primarias o básicas como innatas y universales, es decir, comunes entre las personas de todas las culturas. Estas serían: la alegría, la tristeza, el asco, el miedo, la ira y la sorpresa. Estudios posteriores a Ekman, en la década de los 90, añadieron a la lista de estas emociones las llamadas emociones secundarias. Éstas son aprendidas y derivadas de las primarias. Por ejemplo: orgullo, amor, envidia, celos, vergüenza, culpa.
Todas ellas son igual de importantes y necesarias para un desarrollo vital e integral óptimo en el individuo. El progreso de este desarrollo producirá un aumento en la inteligencia emocional, en el razonamiento reflexivo e incluso potenciará la capacidad de creatividad, así como la autoestima del sujeto.
Es importante determinar qué origina y desencadena una emoción en particular (estímulo externo por el ambiente o estímulo interno por el pensamiento) y detectar dónde se manifiesta en nuestro cuerpo, con la finalidad de reconocer los primeros síntomas de dicha emoción. Por ejemplo: dolor de cabeza ante una negación, dolor de estómago ante el miedo…

Durante los primeros años de vida, los niños aprenden mediante la observación de su entorno (aprendizaje vicario) todas aquellas conductas por parte de sus padres y familiares, educadores y sus iguales (amigos, compañeros de clase), adquiriendo experiencias que fomentarán su desarrollo.
Asimismo, descubrirán emociones experimentándolas y expresando lo que sienten sin reprimirlas, tanto las emociones llamadas positivas como negativas que se manifiestan en función del bienestar o malestar que genera en nuestro organismo.
Señalar al respecto que en ocasiones una emoción calificada como “negativa”, como sería el caso del miedo, puede prevenirnos de un posible peligro y salvarnos la vida.
También es muy importante que aprendan a gestionar las emociones a edad temprana, de forma que éstas no controlen su vida como suele ocurrir en la edad adulta en la mayoría de los casos.
A lo largo de la infancia, se pueden adquirir estos conocimientos y descubrimientos a través de diferentes dinámicas o técnicas (individuales y grupales) y juegos variados, a partir de las experiencias experimentadas en la vida cotidiana del niño, así como propiciando situaciones que generen determinadas emociones.

Algunas pautas y recomendaciones tanto para los educadores como para los padres, con el fin de desarrollar la inteligencia y educación emocional de una manera efectiva:
· Ayudar al niño en el proceso de identificación de las emociones, explicándoles que no son buenas ni malas (sólo si se dieran en exceso) ya que todas son necesarias e importantes. Enseñarles a expresarlas y a  gestionarlas.
· Motivarle siempre para que aprenda a resolver sus problemas y brindándole la ayuda y el apoyo necesario.
· Reconocer, reforzar y valorar su esfuerzo por hacer bien las cosas, así como señalar cuando comete un error, explicándoselo. Hacerlo siempre desde el cariño y sin faltar el respeto ni como crítica ya que podría afectar su autoestima. Enseñarle que equivocarse forma parte del aprendizaje.
· Fortalecer y potenciar sus puntos fuertes así como mejorar los débiles.
· Es fundamental no etiquetar al niño ni compararle con otro.

sábado, 17 de diciembre de 2016

¿LAS HABILIDADES SOCIALES SE TIENEN O SE APRENDEN?


Los seres humanos somos seres sociales desde nuestro nacimiento. Siempre interactuamos con la gente que nos rodea, desde la familia, grupo de amigos a un simple desconocido.

Opino que las habilidades sociales se tienen y se aprenden, es decir, que tienen parte innata y parte aprendida.

Por un lado, todos nacemos con un 50% de personalidad procedente de la disposición genética familiar. En ella adquiriremos rasgos de personalidad que nos serán más o menos proclives en el desarrollo de las habilidades sociales. Por lo general, si los progenitores son de carácter más introvertido, retraído, reservado y tímido, con poco desarrollo en las habilidades sociales, es casi probable que el niño también sea así. No obstante, si el carácter de los progenitores es más extrovertido, espontáneo, sociable y abierto, con un desarrollo bastante amplio en habilidades sociales, es posible que el niño también lo sea. Por lo que aquí que las habilidades sociales se tengan.

Por otro lado, como he comentado anteriormente, todos nacemos con un 50% de personalidad procedente de la disposición genética. El otro 50% es procedente del entorno que está en torno al sujeto: sus relaciones interpersonales con sus iguales, maestros y compañeros; su estancia en el colegio/instituto/universidad/trabajo… Todas estas experiencias que le marcarán en su personalidad, siendo esta parte adquirida y aprendida por el ambiente del individuo. Dichas experiencias le ayudarán o entorpecerán en la adquisición y desarrollo de unas habilidades sociales y a tener un tipo de personalidad más extrovertido o más introvertido. Aquí las habilidades sociales se aprenden a base de tener más o menos relaciones interpersonales con otras personas, su estancia en el centro educativo…

En caso que un individuo de carácter más introvertido quisiera mejorar sus relaciones sociales, es muy recomendable que acuda a un especialista dentro del campo de la psicología que le proporcione un entrenamiento en un programa de habilidades sociales, que le proporcionarán una serie de herramientas o pautas para interactuar óptimamente con las personas y su entorno. Esto le favorecerá en su autoestima ya que es muy probable que sea baja o incluso negativa.

Sin embargo, este programa también puede ayudar a un sujeto que sea más extrovertido ya que le permitirá desarrollar su agudeza empática con los que sean más tímidos y enseñarles a través del aprendizaje vicario o modelado, a que estos confíen más en ellos mismos y sus posibilidades. Es probable que estas personas ya tengan una alta autoestima, pero este hecho puede subirles aun más, así como en el proceso de autorrealización personal.